jueves, 31 de julio de 2014

100 AÑOS DEL ESTALLIDO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El 28 de julio de 1914 dio comienzo la Gran Guerra, un conflicto armado cuyo escenario principal fue Europa y que en aquel momento resultó ser el más sanguinario de la Historia de la Humanidad. El continente recuerda hoy a los aproximadamente 10 millones de fallecidos en la contienda. El actual orden mundial está estrechamente ligado a lo ocurrido entre 1914 y 1918.

«Ha habido un asesinato. La princesa está muy alterada. El archiduque Francisco Fernando ha sido asesinado en un lugar llamado Sarajevo. Aunque imagino que eso no va a suponer ningún cambio para gente como tú y yo».

Así terminaba uno de los capítulos con los que Ken Follet trató de describir todos los horrores de la Gran Guerra en su novela «La Caída de los Gigantes». El personaje encargado de pronunciar la frase, Nina, una doncella que estaba al servicio de un lord inglés apellidado Fitzherbert, no se podía imaginar, quizá como millones y millones de personas, el desastre y las pérdidas que sufriría el Viejo Continente durante los siguientes cuatro años a consecuencia de aquel magnicidio efectuado por Gavrilo Princip, el nacionalista serbobosnio encargado de asesinar al archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio Austro–Húngaro, apenas un mes antes del brutal comienzo de la conflagración.

El pensamiento de Nina, en cierta medida, concordaba con el de los oficiales al mando de los diferentes ejércitos beligerantes (el alemán, austriaco y el otomano por un lado y el francés, británico y ruso por el otro). Pensaban éstos que la guerra sería rápida y que finalizaría antes de la Navidad de 1914. No habría demasiadas muertes y, a fin de cuentas, para 1915 se habría recobrado la normalidad en el continente. Nada más lejos de la realidad.

El 28 de julio de 1914, fecha de la que se cumple este lunes un siglo, comenzaron a resonar los 848 cañones, a escupir fuego las 4.650 ametralladoras, a machacar desde el aire los centenares de aviones a sus enemigos, a ejecutar bloqueos sin cesar los 180 navíos de guerra, y a movilizarse las más de 300 divisiones de infantería empleadas para la contienda. Una carnicería que no pararía hasta cobrarse la vida de más de 10 millones de personas y mutilar a otros tantos en los campos de batalla de Verdún, el Somme, el Marne o Tannerberg, entre otros muchos.

Actos conmemorativos previstos en Europa

Los países que se vieron implicados en la cruenta I Guerra Mundial evocarán durante los próximos días el inicio de un conflicto que cambió el mundo. En Francia, para tal efecto, se creó la Mission du Centenaire, la cual lleva trabajando meses con el objetivo de organizar exposiciones, ceremonias, conciertos o manifestaciones, así como de recopilar documentos gráficos o audiovisuales que se pueden encontrar en su portal web. Además, el país galo acogerá a miles de descendientes de los combatientes de los dos bandos de la contienda. Un punto de encuentro para nada casual, puesto que el territorio francés fue el más devastado por la tragedia.

En Gran Bretaña, el presupuesto dedicado por el gabinete de Cameron a celebrar la efeméride es de unos 50 millones de libras, equivalente a 60 millones de euros. Las fechas clave para los insulares serán el 4 de agosto de 2014 –un siglo de la declaración de guerra contra los imperios centrales-, el 1 de julio de 2016 – 100 años del inicio de la campaña del Somme; fue el día más trágico de la guerra para ellos-, o el 19 de febrero de 2015 – en tal fecha, pero en 1915, los británicos invadieron la península de Gallipoli flanqueados por australianos y neozelandeses-.

En otras naciones, como Bélgica, ya se han celebrado actos conmemorativos. El pasado 26 de junio, en la ciudad de Yprés, escenario de numerosas y sangrientas batallas que le costaron la vida a millares de soldados alemanes, belgas, franceses y británicos, se reunieron los líderes de los países de la Unión Europea para hacer llegar a los ciudadanos un mensaje de paz y tolerancia.

En Alemania, el principal baluarte del programa del centenario es la exposición acerca de la I Guerra Mundial en el Museo Histórico Alemán de Berlín, que puede ser visitada hasta el 7 de diciembre de este año.

Una huella reciente

El de la I Guerra Mundial puede parecer un asunto lejano y olvidado, como la foto de un antiquísimo antepasado guardada en el fondo de un baúl. La masacre iniciada el 28 de julio de 1914, sin embargo, está detrás de muchas de las cuestiones que nos permiten comprender el orden mundial a 28 de julio de 2014.

Además, al finalizar la contienda en 1918, cuatro imperios (el alemán, el otomano, el austro–húngaro y el ruso) se derrumbaron y las hasta entonces grandes potencias entraron en la más absoluta miseria económica, lo que abrió las puertas al proceso descolonizador propiciando la independencia de numerosos estados actuales en Asia y África.

No menos importante fue la aparición de los totalitarismos y autoritarismos en Europa después de la Gran Guerra. Los bolcheviques instauraron una férrea dictadura comunista en la URSS, cuyo punto más sanguinario llegaría de la mano de Stalin entre 1922 y 1952. En Alemania, el poder cayó en manos del nazismo durante los años 30 y países como Italia y España estuvieron bajo el yugo del fascismo. Este caldo de cultivo desembocó en una nueva Guerra Mundial, la segunda, que terminó por arrebatar la hegemonía económica, política y militar a Europa en favor de Estados Unidos, culminando así un proceso que había comenzado a gestarse a finales de la segunda década del siglo XX.

También son visibles a día de hoy muchas huellas físicas del desastre. Es lo que ocurre, -siendo un ejemplo entre miles- en Verdún, una ciudad de apenas 20.000 habitantes que conserva testimonios de la época. Incontables búnkeres, refugios y trincheras siguen en pie allí, en silencio, rodeados de maleza e insectos, guardando para sí los recuerdos de la desolación, la miseria y la muerte que trajo consigo la guerra. Una guerra de cuyo inicio se cumple un siglo.


http://www.euroxpress.es/index.php/noticias/2014/7/28/100-anos-del-estallido-de-la-i-guerra-mundial/

domingo, 20 de julio de 2014

LOS NUEVOS DUEÑOS DE LOS ALIMENTOS DE LA TIERRA

¿Pueden las grandes multinacionales agroquímicas convertirse en los dueños de los alimentos que produce la Tierra? ¿Pueden esas mismas compañías convertir la naturaleza y sus semillas en su exclusiva propiedad privada?

La respuesta provoca espanto: ¡Sí… Por ese motivo, la fuente de los alimentos del planeta en que vivimos está hoy en riesgo. Diez compañías agroquímicas son dueñas del 73 % de las semillas que existen en el mercado internacional. Debido a su difusión masiva, en algunos países han desaparecido hasta el 93 % de las variedades tradicionales de varias semillas.

Solamente en México, 1.500 variedades de maíz están en peligro de extinción debido a las prácticas comerciales y legales introducidas por Monsanto y otras nueve compañías agroquímicas en el mercado agrario de ese país. Cuesta trabajo creerlo, pero ellas están privatizando los orígenes de la naturaleza.

La FAO dice que esas prácticas están perjudicando la agricultura sostenible, destruyendo la diversidad biológica y reemplazando las variedades nativas por nuevas plantas modificadas genéticamente y vulnerables a las enfermedades.

Un informe publicado por la revista National Geographic describe este desastre: en 1903, las principales variedades de maíz existentes en el mercado alimentario del mundo eran 307; hoy se han reducido a 12. Las de repollo eran 544; hoy solo son 28. Las de lechuga eran 497; hoy son 36. Las de tomate eran 408; hoy son 79. Las de remolacha eran 288; hoy son 17. Las de rábano eran 463; hoy se han reducido a 27. Las de pepino eran 285; hoy solo son 16.

Este proceso de degradación de la naturaleza es simple y al mismo tiempo perverso. Cuando alguna de estas multinacionales llega a un país, casi siempre amparada en una cláusula de un tratado de libre comercio, la lógica sencilla de la naturaleza es reemplazada por una cadena endiablada de procedimientos legales y comerciales que empieza en los bancos.

A partir del momento en que la empresa agroquímica abre sus operaciones comerciales en un país, los bancos se niegan a financiar a los campesinos que continúan sembrando las variedades tradicionales. Solo hacen préstamos a los que aceptan cultivar las variedades transgénicas patentadas. A su vez, no brindan asistencia técnica sino a los cultivadores que usan sus semillas. Cuando llega la época de la cosecha, las cadenas de supermercados no compran sino las variedades de productos transgénicos certificados con sus patentes. Después de la cosecha, los agricultores no pueden conservar las semillas. Los contratos los obligan a destruirlas. Para volver a sembrarlas, deben comprar nuevas semillas patentadas. De lo contrario, son denunciados ante los tribunales y sometidos a largos y ruinosos procesos judiciales.

Los resultados de esta cadena asfixiante son dramáticos. Solo en la India, más de 270 mil campesinos se han quitado la vida desde 1990, y su número se ha disparado hasta los 15 mil al año desde 2001, acosados por las deudas impagables y los embargos judiciales.

A tragedias como estas hay que agregar las catástrofes ecológicas provocadas por el uso masivo de pesticidas indispensables para controlar las plagas en los cultivos transgénicos. Uno de los pesticidas producidos por Monsanto está acabando con millones de abejas en varios países de Europa. En vez de suspender la venta de sus venenos, la empresa está desarrollando en sus laboratorios abejas robóticas para polinizar las plantas. De prosperar su proyecto, los agricultores europeos no solo tendrán que pagar a Monsanto las semillas patentadas y los pesticidas. ¡También deberán comprar sus abejas…

Si el mundo sigue gobernado por esta lógica abusiva, las grandes multinacionales agroquímicas van a acabar patentando como propiedad privada hasta el libro del Génesis.

JUAN JOSÉ HOYOS. Publicado el 20 de julio de 201. El Colombiano
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/los_nuevos_duenos_de_los_alimentos_de_la_tierra/los_nuevos_duenos_de_los_alimentos_de_la_tierra.asp

jueves, 19 de junio de 2014

LA INSURGENCIA ISLÁMICA ESTÁ MUTANDO EN RUSIA

Mientras la atención del Kremlin se dirige a Ucrania, el Emirato del Cáucaso, un grupo armado que busca crear un estado islámico en el norte del Cáucaso, amenaza la seguridad interna de Rusia de nuevas maneras.
La muerte del veterano líder del Emirato, Doku Umarov, desató el pasado otoño boreal una lucha interna de poder que causó un importante viraje en la estructura y estrategia de la organización.
Aunque inicialmente no fue bien recibido por ciertas células influyentes de la entidad, el sucesor de Umarov consolida ahora su autoridad y parece determinado a ampliar las capacidades operativas del movimiento.
Lo más significativo es que la influencia chechena en la organización parece haber disminuido.
En este punto, la principal pregunta es cuán rápidamente puede adaptarse el aparato de seguridad de Rusia a los cambios en el Emirato del Cáucaso. Un Kremlin distraído por los acontecimientos que se desarrollan en Ucrania puede fácilmente perder terreno ante la insurgencia mutante en el norte del Cáucaso.
El 18 de marzo, el Centro Kavkaz, principal portal de noticias sobre el Emirato del Cáucaso, anunció oficialmente el “martirologio” de Umarov, el jefe del movimiento.
Reconocido como una figura militar importante en la primera y la segunda guerras de Chechenia, Umarov adquirió destaque en 2007, al asumir el comando de la insurgencia y autoproclamarse primer emir de un recién formado Emirato del Cáucaso.
Si bien nació por intereses separatistas, el grupo se volcó hacia el movimiento yihadista mundial y se afilió a la red extremista Al Qaeda, del saudita Osama bin Laden.
En los últimos años, Umarov estuvo vinculado a una serie de ataques terroristas en Rusia, que incluyeron el atentado al aeropuerto de Moscú en 2011, los atentados suicidas de 2010 contra el metro de la ciudad y el de 2009 contra un tren que iba desde la capital a San Petersburgo.
Cada una de esas acciones dejó decenas de muertos y cientos de heridos. Su último vídeo de propaganda llamaba a los insurgentes islámicos a tomar como blanco los Juegos Olímpicos de Invierno 2014 en Sochi.
En los últimos años, sin embargo, Umarov desempeñó un rol cada vez menor en la planificación operativa. Su salida de escena, entonces, no alterará demasiado la organización terrorista, sugieren algunos expertos.
“El daño que infligió (al Emirato del Cáucaso) la muerte del líder es tangible, pero no será duradero”, escribió el investigador Simon Saradzhyan, del Centro Belfer para la Ciencia y los Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, en un análisis publicado en marzo por el Moscow Times.
Las circunstancias que rodean la muerte de Umarov están envueltas en un manto de misterio: abundan las especulaciones, que van desde una enfermedad hasta un ataque con aviones teledirigidos o incluso una sublevación.
La demora en confirmar su muerte sugiere que esta disparó una lucha interna de poder, probablemente entre las “jamaats” (unidades) de Daguestán y de Kabardia-Balkaria, en disputa por el máximo cargo, que siempre había estado en manos chechenas.
Tras meses de tensas deliberaciones, un consejo integrado por seis emires provinciales seleccionó al teólogo avar Aliasjab Kebekov, alias Ali Abu-Mohammad.
El sucesor de Umarov carece del pedigrí militar de los comandantes anteriores, pero posee una notable formación teológica para empujar al Emirato del Cáucaso hacia una dirección estratégica y operativa diferente.
Radicado fuera de la República de Daguestán, Kebekov es un ex “qadi” (autoridad religiosa suprema) y el primer no checheno en liderar la insurgencia del norte del Cáucaso. Según funcionarios rusos de seguridad, fue él quien ordenó en 2012 a una atacante suicida matar al jeque sufí Said-Afandi Chirkeisky.
En una grabación de audio del mes de enero, Kebekov condena el “nacionalismo” y el “espíritu nacionalista” de los chechenos del Emirato del Cáucaso.
Tal retórica aspira a distanciar aún más al grupo del movimiento nacionalista checheno original de los años 90 y a reforzar su orientación yihadista, así como a luchar por un estado islámico sunita autónomo en Rusia, gobernado por una estricta interpretación de la shariá (ley islámica).
Mientras se distancia más de Chechenia, probablemente fortalezca sus operaciones en Daguestán, mediante una forma menos agresiva de la yihad.
Pese a cierta oposición, las últimas muestras de lealtad señalan que algunas jamaats y ciertos chechenos influyentes que manejan canales clave de financiamiento y de comunicación para el Emirato del Cáucaso, están aceptando el liderazgo de Kebekov.
Su elección también indica que el Emirato del Cáucaso puede extender su misión más allá de la región del Cáucaso norte. Operaciones recientes brindan evidencias sólidas de este posible viraje. Desde 2011, cientos de insurgentes salieron de Rusia para sumarse al Frente Al-Nusra, afiliado a Al Qaeda, en la guerra civil siria.
La organización también buscó asumir operaciones en la región rusa del Volga y los Urales. En 2012, los Muyahidines de Tartaristán, un grupo extremista muy vinculado al Emirato del Cáucaso, perpetró una serie de ataques contra líderes religiosos musulmanes en la ciudad rusa de Kazán.
Más recientemente, atacantes suicidas daguestaníes mataron a decenas de personas en atentados contra un autobús y una estación de tren en Volgogrado.
Por ahora, las autoridades rusas parecen decididas a seguir aplicando mano dura a la insurgencia.
El 19 de marzo, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, convocó a una reunión de gobierno en Chechenia para discutir cómo anular los canales de financiamiento de los insurgentes y frenar la amenaza de ataques fuera del Cáucaso norte. Pero al parecer no se evaluaron las consecuencias del cambio de mando en el Emirato del Cáucaso.
Las fuerzas rusas de seguridad eliminaron a jefes extremistas y a cientos de insurgentes en el norte del Cáucaso en los últimos años, asestando duros golpes a la organización.
Aún así, no faltan nuevos reclutas para el Emirato del Cáucaso, debido al atropello ruso de los derechos básicos de la población, incluidas la libertad religiosa y la equidad social y económica, y a la corrupción a gran escala.
Algunos observadores indican que, en las actuales circunstancias, la amenaza que plantea el Emirato del Cáucaso va a aumentar.
“La creciente importancia organizativa de la estructura de decisión del Emirato del Cáucaso representa un riesgo mayor de ataques terroristas a sitios turísticos y redes de transporte dentro de Rusia”, escribió el académico Jean-François Ratelle, de la Universidad George Washington, en un análisis.
Peter J. Marzalik es un analista independiente de asuntos islámicos en la Federación Rusa. Este artículo se publicó originalmente en EurasiaNet.org

http://www.ipsnoticias.net/2014/04/la-insurgencia-islamica-esta-mutando-en-rusia/

jueves, 12 de junio de 2014

RESPÉTEME HP

Siempre he creído que los colombianos somos ollas de presión andando. Sin ningún inconveniente, podemos pasar de la solidaridad absoluta, de empujar un carro en la calle si lo necesita, a lanzar una sarta de improperios, amenazas y matar a alguien si en un momento determinado la ira pudo más que la paciencia.

De la calma a la furia en cuestión de segundos, como vimos en el comercial que se emitió el lunes en el debate de El Tiempo entre Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, y que rápidamente fue tendencia en las redes sociales al etiquetarse como #LaLocaDeLasNaranjas, una señora que está en una tienda y empieza a decir que la única forma para que sus cuatro hijos tengan un mejor futuro es la educación; el asunto es que, de repente, alza la voz, pierde el control y remata su perorata lanzando una naranja.

Aquí desde chiquitos nos enseñan a ser buenos para los corrillos y para caldear los ánimos, para que el otro levante la voz y, de ser posible, le pegue al otro mientras no dejan de escucharse las rechiflas y empujones. Aquí siempre hay barra para gritar y provocar pero poco estamos acostumbrados a seguir conductos, quejas, exigencias formales. Las mismas instituciones han entendido muy bien esto, saben que el colombiano prefiere insultar antes que sentar precedentes. Y así entonces, muchos se desahogan con un: "Respéteme hijueputa", y pocos se vuelven expertos en exigir los derechos como debe ser.

Pero los corrillos no solo se ven en la calle, el mismo debate del lunes puede ser una muestra representativa de nuestra absurda idiosincrasia. Es evidente que Zuluaga es un tipo agresivo y Santos un provocador. Ambos demuestran con sus posturas que cuando no hay argumentos sólidos, o no se sabe qué decir, lo mejor es gritar y manotear, como lo hizo Óscar Iván; o, en el caso de Juan Manuel, repetir la palabra que más puede alterar a un oponente: "cálmese". Lo único que faltó fue que Roberto Pombo, que no supo manejar el debate, se acercara y dijera: "El que toca mano toca cara", como decían en mi colegio, antes de que se diera un golpe.

¿Cuándo será que aprendemos a debatir con argumentos? ¿Cuándo será que exigimos algo, no a través de los gritos, sino de la razón, del reconocimiento esencial de nuestros derechos? ¿Cuándo será que los políticos nos respetan, le ponen seriedad a sus campañas? Dejen que las ideas seduzcan más que el repudio. ¿Será mucho pedir? 

Los buenos estadistas no dejan estas cosas al margen, son caballeros con la mente y con sus actos, inspiran a la gente a comportarse como ellos. El espíritu de bandidos de muchos de estos personajes que rondan los recintos más sagrados de nuestro pobre Estado, es el mismo que vemos por las calles, en las tiendas, en los lugares donde nos matamos a los gritos, y con cierta dosis de plomo, porque no sabemos hablar.

Diego Aristizabal.

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/R/respeteme_hp/respeteme_hp.asp

jueves, 5 de junio de 2014

MILITARES, EN EL COSTAL ELECTORAL

La tradición civilista y de respeto a las instituciones democráticas ha distinguido desde hace décadas a nuestras Fuerzas Militares y de Policía. Ellas siguen dando ejemplo de acatamiento a la autoridad civil, y eso las honra y nos diferencia como Nación particularmente en la historia latinoamericana reciente.

Paradójicamente, son los civiles, y en concreto los políticos, quienes no están comportándose con la altura de miras necesaria ni el sentido de Estado que habría que esperar (y exigir) de ellos.

Es tal la revoltura de temas relativos a las Fuerzas Armadas que se están metiendo en el costal electoral, con motivo de la recta final de esta desagradable contienda presidencial, que es hora de demandar de las campañas mayor seriedad y sensatez.

Primero fue la acusación del expresidente Álvaro Uribe según la cual en Montería obligaban a los agentes de policía a organizar actos proselitistas a favor del presidente-candidato. Este desmintió la acusación, exigió respeto por la institución, y sacó en cara a su antiguo jefe la cantidad de agentes que lo protegían en comparación con los que cuidaban la capital cordobesa.

Golpes bajos usando como guante de boxeo a la institución que tantos sacrificios hace por garantizar, precisamente, la posibilidad de que los ciudadanos ejerzan sus derechos, entre ellos los políticos, de elegir y ser elegido.

Más recientemente el candidato gubernamental a la vicepresidencia, Germán Vargas Lleras, aseguró que él ha visto a oficiales de la Policía haciendo proselitismo (para la otra campaña, obviamente).

Paralelo a todo esto, las Fuerzas Armadas vienen siendo objeto de toda clase de especulaciones sobre lo que será su suerte. Para algunos, esa suerte la decidirán las Farc desde La Habana, en lo cual nadie ha aportado ninguna prueba seria. Por el contrario, el general (r) Mora Rangel, negociador del Gobierno, lo desmiente y presenta para ello su palabra, amparada con la autoridad de su propio honor militar.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, exige que no se "manosee" más a la institución militar, y el director de la Policía, general Rodolfo Palomino, clama para que no los envuelvan en la refriega política. Tal vez sus voces no sean oídas por quienes más debieran escucharlas, ocupados como están en provocar ruido y furia, o en emitir maniquea propaganda televisiva cuyo mensaje sugiere que los soldados van a "hacer la guerra" por simple capricho.

Y todo esto combinado con propuestas, a nuestro juicio teñidas de oportunismo, como la de acabar el servicio militar obligatorio tan pronto se firme la paz o de
adscribir a la Policía bajo la competencia de un próximo Ministerio de Seguridad Ciudadana.

Lo del servicio militar obligatorio ha sido matizado por el ministro de Defensa, que tiene que hacer malabares para interpretar los dichos del presidente-candidato. Y lo segundo sería inconveniente y poco práctico. Entre continuar sujeta a la disciplina de la milicia o pasar a ser dependencia de un cargo político, lo indicado es lo primero.

Finalmente, se ha vuelto a mencionar el tema del voto para los militares en activo. Tampoco es oportuno. Ya Alberto Lleras (estadista sin par) explicó mejor que nadie, en 1958, por qué nuestro país prefiere unas Fuerzas Armadas no deliberantes, sujetas al poder civil y marginadas de activismo político y proselitista. Así seamos excepción en el continente, es una excepción justificada y aún plausible.


El Colombiano. Editorial del 5 de junio de 2014

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/M/militares_en_el_costal_electoral/militares_en_el_costal_electoral.asp

jueves, 22 de mayo de 2014

LAS FARC: 50 AÑOS DE DESVENTURA

Hace 50 años, que según diversas fuentes se cumplen el próximo 27 de mayo, nacieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), una suma de pequeñas células de campesinos armados que sobrevivieron a la violencia partidista y que tenían matices liberales y comunistas. Su mito fundacional se atribuye a la Operación Marquetalia, que pretendió penetrar 16 regiones a las que se señalaba de estar camino de ser "repúblicas independientes".

La intención de los contingentes oficiales de acabar esos focos de resistencia, que en principio se definieron como "autodefensa", terminó en instigar una organización ilegal que, al mando de alias "Tirofijo" o "Manuel Marulanda Vélez" (Pedro Antonio Marín), se convirtió en una pesadilla para los sucesivos gobiernos y, en especial, para la población civil que ha debido soportar sus atropellos.

Ese grupo, hoy calificado unánimemente de terrorista por la comunidad internacional (en especial por Estados Unidos y Europa), fundó su respuesta armada y su justificación política en un levantamiento de sectores campesinos contra los "gobiernos reaccionarios" de entonces.

Pero hay documentos históricos que muestran que en el seno del Partido Comunista ya se contemplaba, desde 1961, la combinación perversa de las formas de lucha, lo cual, en tiempos de Guerra Fría, también obligó a Washington a diseñar un plan de contención de los focos guerrilleros que alentaron la revolución cubana y el patrocinio soviético a la subversión en América Latina.

Desde la intelectualidad de izquierda se señala al Plan Laso del Pentágono (Latin American Security Operation ) de originar el ataque al corregimiento Marquetalia, municipio de Planadas, Tolima, pero los oficiales del Ejército de Colombia para la época sostienen que se trataba del Plan Lazo, porque se quería meter esa zona en un cerco militar que redujera y rindiera a “Tirofijo” y sus hombres.

Más allá de esta discrepancia, lo que nos obliga a examinar este hecho de trascendental impacto en la historia del país son los efectos que trajo el surgimiento de las Farc:

La débil presencia estatal en regiones apartadas del país les ha permitido ejercer, por momentos, en cinco décadas, un control militar-territorial que degeneró en fenómenos desastrosos de vulneración del Estado de Derecho y de violación de derechos humanos: cooptación política, suplantación de la institucionalidad, inseguridad (vía extorsiones, "expropiaciones" y secuestros), ausencia de inversión pública, asesinatos, reclutamiento forzado, ataques terroristas y, en los últimos 30 años, la implantación de una cadena de control del narcotráfico.

Según el informe ¡Basta Ya…, del Centro Nacional de Memoria Histórica, las Farc son autoras de 238 masacres. Y del 60% de 39.058 secuestros cometidos entre 1970 y 2010.

El desdibujamiento, la degeneración de aquella guerrilla de estirpe campesina que describió alias "Tirofijo" en el documento que envió a la instalación de los diálogos de paz en San Vicente del Caguán, en enero de 1999, es innegable. Sus reivindicaciones políticas, amparadas en aquel romanticismo revolucionario de los sesenta y setenta, se destiñeron en 50 años de una guerra irregular cada vez más emparentada con el terrorismo y las redes mundiales de drogas ilegales.

Hoy avanza una negociación en La Habana forzada por la evidente superioridad militar del Estado sobre esa fuerza contra estatal llena de malformaciones. Ojalá haya sensatez y acabe la existencia de una guerrilla que en la ilegalidad fue incapaz de provocar cambios benéficos a la sociedad colombiana y que, si acepta finalizar el conflicto y entrar a la legalidad, podría salvar algún pedazo de las banderas que levantó en Marquetalia, 50 años atrás.

EL COLOMBIANAO. EDITORIAL Medellín, 22 de mayo de 2014


domingo, 11 de mayo de 2014

LA AMPLIACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA Y LA SOLIDARIDAD

La Unión Europea es una construcción única en la Historia de la Humanidad, la unión de tantos y variados países de forma voluntaria, solidaria y libre nada tiene que ver con la gran creación de Estados o imperios del pasado, fundados mediante conquista militar o colonización de nuevos territorios, su base no es la imposición política ni militar sino la solidaridad y el respeto a la diversidad por parte de todos sus componentes.

Sin embargo, como en todo proyecto que merece la pena, el camino no ha sido fácil y aún queda mucho por alcanzar, sobre todo en cuanto a homogeneidad económica y extensión del Estado del Bienestar, para muchos esto sería una de las características de que el proyecto de unificación de Europa no es factible, cuando en realidad los éxitos alcanzados hasta el momento nos demuestran que sí lo es, aún hay muchos desequilibrios, de acuerdo, pero es que ni siquiera en naciones de origen histórico antiguo existe homogeneidad entre todas sus regiones o territorios, todo se andará, y la base para ello ha sido siempre la solidaridad.

El origen de la Unión Europea lo encontramos en el corazón mismo del continente, y en naciones que tradicionalmente venían protagonizando enfrentamientos entre ellas, lo cual más que paradójico es esperanzador. Así, nace la CECA, primer cimiento de este proyecto. Los Estados fundadores serán la Alemania de Conrad Adenauer y el “milagro económico” – si es que un avance basado en el esfuerzo y el trabajo de todo un pueblo puede calificarse como tal – y la Francia de la V República, país entonces económicamente dependiente de Estados Unidos pero políticamente muy europeista; junto a Italia, el último país democrático y occidental en tener “su milagro económico”, y los tres Estados del BENELUX, modelo de unidad aduanera y económica que tiene su origen en la Unión económica belga-luxemburguesa del periodo de entreguerras (1921) y que constituirá un ejemplo con mucho que aportar al proyecto de la Unión Europea.

En 1973 se lleva a cabo una primera ampliación, las dos naciones anglosajonas, Reino Unido e Irlanda, hasta ahora más vinculadas a Estados Unidos y a la Commonwealth que al resto del continente europeo pasan a formar parte de la Unión, junto a Dinamarca. Se relaciona al Reino Unido, y más en concreto a Inglaterra, con el euroescepticismo, la crítica recalcitrante y sistemática a todo planteamiento comunitario, sin embargo, el Reino Unido ya pidió su adhesión en 1964, en tiempos del Premier laborista Wilson, y en 1975 su ciudadanía ratificará de nuevo su deseo de pertenecer a la Unión Europea a través de un referéndum.

La década de los 80 será la hora de los países del sur, de la Europa mediterránea, con una democratización más tardía que el resto de naciones de la Europa Occidental (a excepción de Italia) y una economía más pobre, comienzan a integrarse en el entonces Mercado Común Europeo, es el caso de Grecia en 1981, y los países ibéricos, España y Portugal, en 1986. La futura Unión Europea se extiende hacia el sur, pronto lo hará hacia el este, conforme este ámbito se democratice y comience a integrarse en la economía de mercado.

A mediados de la década de los 90, en 1995, las fronteras comunitarias se extenderán por Centroeuropa con la adhesión de Austria, un país que en cierto modo era similar a la Alemania Federal, aunque a pequeña escala; y por la Europa nórdica, países que ya gozaban de un amplio, consolidado y desarrollado Estado del Bienestar, es el caso de Finlandia y Suecia, mientras que Noruega opta por la no integración.

Si la década de los 80 fue la de la Europa mediterránea, la primera década del siglo XXI será la de la Europa del este, lo cual entraña un mérito y un esfuerzo mayor por parte de estos países, se trata de extender las fronteras comunitarias más allá de lo que había sido el Telón de Acero.

La Unión Europea no sólo es un proyecto occidental sino que rompe la barrera entre las dos Europas de la Guerra Fría, así entran países que a partir de 1989 (cuando también se reunifica Alemania) ven caer los regímenes políticos comunistas y comienzan a democratizarse, es el caso de la República Checa y Eslovaquia – anteriormente unidas –, Hungría, Polonia, e incluso Estados que habían pertenecido a la extinta URSS, como las tres repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania; junto al primer país de la antigua Yugoslavia en adherirse: Eslovenia, y pequeños países del Mediterráneo no exentos de problemas, en este caso derivados del imperialismo, como son Chipre y Malta, antiguas colonias o protectorados británicos.

Esta extensión de la Unión Europea se redondeará en 2007 con la integración de Rumania y Bulgaria, y en 2013 con la integración de otra antigua república yugoslava: Croacia. Proceso que probablemente no hay culminado como podemos ver por los candidatos existentes.

Todo este amplio proceso de ampliación de la Unión Europea conlleva un enorme esfuerzo en cuanto a políticas que hagan más fácil la integración de jóvenes democracias con economías aún en desarrollo, políticas no siempre entendidas por Estados ya integrados desde hace años en el proyecto europeo y que ahora tienen que ceder parte de sus prerrogativas en pos de una unión más igualitaria y justa.

La homogeneidad es difícil de alcanzar, para eso existen los fondos estructurales, pero existe también miedo entre amplios sectores sociales, sobre todo de Europa occidental, descontento con la integración de países más pobres. Algunas voces ya han reclamado la creación de un Fondo Monetario de carácter europeo y una Ley de Prevención de la Insolvencia de los Estados miembros, instrumentos que en definitiva deben servir para evitar los desajustes económicos y sus efectos más negativos.

Podemos ver esta situación como algo coyuntural, la Unión Europea nace como un grupo abierto a nuevas incorporaciones y por tanto la ampliación se encuentra en su misma naturaleza, quizá debamos ver la integración de estos países como un reto y no un problema, un reto para Europa y sus instituciones.

Por Centro de Información Europa Directo Ciudad Real.